Hacia el 2011, en una sesión de terapia con mi terapeuta gestáltico Ezequiel Nieto, que en paz descanse, gran terapeuta que me ayudó a comprenderme a mi mismo, tomé estas notas que quizás le sirvan a alguien. Se trata de un problema muy común en la sociedad:
"No es falta de autoestima lo que me pasa. Es demasiada exigencia, es demasiado querer ser perfecto. Por eso me frustro cuando me digo a mi mismo:
"No soy un buen padre", "No seré un buen coach" (en ese tiempo estaba realizando el Máster en Coaching Ejecutivo y Personal).
Algún tiempo antes me decía a mi mismo:
"No soy un buen marido" (previo a mi divorcio), "Quiero hablar perfecto, fluido, sin dudar".
El perfeccionismo lingüístico propio de la persona tartamuda ha cruzado fronteras y se ha instalado en mi mente:
"Como no soy perfecto, me frustro y pierdo las fuerzas". Esta frustración me genera ansiedad y miedo a ser descubierto como alguien no-perfecto, no idóneo, impostor, estafador".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hola, gracias por dejar tu comentario.