lunes, 25 de mayo de 2026

Un nuevo mundo / Eine neue Welt

Un nuevo mundo

Un nuevo mundo quiere nacer pero el viejo mundo se resiste a morir. El viejo mundo es una metáfora de los viejos ropajes que nos hemos puesto desde niños:

- nuestras creencias limitantes

- nuestra imagen personal con la que nos comparamos con los demás

- nuestros miedos,

es decir, todo aquello que contamina nuestro ser.

Un nuevo mundo es el que tenemos dentro, nacimos con él. No son ropajes. Es nuestro tesoro interior y quiere expresarse, volver a nacer. Está siempre empujando porque quiere salir. Se trata del "anhelo" cuando sentimos que nos falta algo en la vida. También lo llamo nuestro héroe desnudo. Sólo hace falta algo que lo haga aflorar y mostrarse. He aquí una bonita metáfora: un rayo fulminante que penetre en el tesoro interior atravesando las capas y capas externas de contaminación. Este rayo fulminante puede ser una pregunta inesperada que nos haga despertar, que nos haga ser conscientes de la existencia de nuestro tesoro interior. He aquí el gran papel que juega el Coaching.

También hay otra metáfora para nuestro tesoro interior: el fuego sagrado (según Leonardo Wolk), cuyas brasas no están del todo apagadas. Una pregunta inesperada y poderosa aviva las brasas del fuego sagrado. Los ojos empiezan a brillar. Todas las creencias limitantes caen, nuestra imagen personal cae, nuestros miedos caen, todo lo que ha contaminado nuestro ser cae. Nos humanizamos. 

Otra metáfora. Como escribí en un texto de hace años, hemos sido creados para que de nuestros pechos broten arroyos de leche y miel.

No es más que la actualización de la mayéutica de Sócrates. Él decía que solo practicaba el mismo arte que su madre. Su madre Fenarete era comadrona, ayudaba a las madres a dar a luz a sus bebés. Pero con una diferencia que él encontraba divertida: él hacía parir a los hombres. Su método era el de hacer preguntas, muchas veces impertinentes y atrevidas, a los hombres de Atenas que se consideraban a sí mismos cultos, para cuestionar sus creencias bien asentadas e irrefutables. En mi lenguaje, era como si Sócrates dijera: "Empuja, empuja, que tu tesoro interior quiere salir". Cuando un hombre de esos se daba cuenta de su ignorancia, su castillo de creencias bien asentadas quedaba reducido a cenizas, se volvía consciente de su tesoro interior y de ahí renacía como una persona nueva. Su famoso aforismo "Sólo sé que no sé nada" indica la profundidad que significa liberarse de los viejos ropajes.

El ser humano no ha de convertirse en otra cosa, en algo nuevo. Simplemente se ha de deshacer de sus viejos ropajes para volver a humanizarse. El tesoro interior, el héroe desnudo se hace visible. En el fondo es un recuerdo de cómo Dios ordenó a los ángeles postrarse ante Adán. Y Adán estaba desnudo.

Eine neue Welt

Eine neue Welt will entstehen, doch die alte Welt weigert sich zu sterben. Die alte Welt ist eine Metapher für die alten Gewänder, die wir seit unserer Kindheit tragen:

- unsere einschränkenden Glaubenssätze,

- unser Selbstbild, mit dem wir uns mit anderen vergleichen,

- unsere Ängste,

also all das, was unser Wesen verunreinigt.

Eine neue Welt ist die, die wir in uns tragen, mit der wir geboren wurden. Es sind keine Gewänder. Es ist unser innerer Schatz, und er möchte sich ausdrücken, wiedergeboren werden. Er drängt ständig, weil er herauskommen will. Es geht um die „Sehnsucht“, wenn wir das Gefühl haben, dass uns etwas im Leben fehlt. Ich nenne ihn auch unseren nackten Helden. Es braucht nur etwas, das ihn zum Aufblühen bringt und ihn sichtbar macht. Hier ist eine schöne Metapher: ein fulminanter Blitz, der in den inneren Schatz eindringt und die äußeren Schichten der Verunreinigung durchdringt. Dieser fulminante Blitz kann eine unerwartete Frage sein, die uns erweckt, die uns die Existenz unseres inneren Schatzes bewusst macht. Hierin liegt die große Rolle, die das Coaching spielt.

Es gibt noch eine weitere Metapher für unseren inneren Schatz: das heilige Feuer (nach Leonardo Wolk), dessen Glut noch nicht ganz erloschen ist. Eine unerwartete und kraftvolle Frage entfacht die Glut des heiligen Feuers. Die Augen beginnen zu leuchten. Alle einschränkenden Glaubenssätze fallen weg, unser Selbstbild fällt weg, unsere Ängste fallen weg, alles, was unser Wesen verunreinigt hat, fällt weg. Wir werden menschlich.

Eine weitere Metapher. Wie ich vor Jahren in einem Text schrieb, wurden wir geschaffen, damit aus unseren Brüsten Bäche von Milch und Honig fließen.

Es ist nichts anderes als die Aktualisierung der Mäeutik des Sokrates. Er sagte, er übe nur dieselbe Kunst aus wie seine Mutter. Seine Mutter Phaenarete war Hebamme, sie half Müttern bei der Geburt ihrer Babys. Aber mit einem Unterschied, den Sokrates selbst amüsant fand: Er brachte Männer dazu, „Geburt“ zu erleben.

Seine Methode bestand darin, den Männern Athens, die sich selbst für gebildet hielten, Fragen zu stellen – oft unverschämte und gewagte –, um ihre fest verankerten und unumstößlichen Überzeugungen in Frage zu stellen. In meiner Sprache war es, als würde Sokrates sagen: Drück weiter, drück weiter, dein innerer Schatz will herauskommen. Wenn ein solcher Mann sich seiner Unwissenheit bewusst wurde, fiel sein Schloss aus fest verankerten Überzeugungen in Schutt und Asche, er wurde sich seines inneren Schatzes bewusst und wurde von da an als neuer Mensch wiedergeboren. Sein berühmter Ausspruch „Ich weiß nur, dass ich nichts weiß“ verdeutlicht, wie tiefgreifend es ist, sich von den alten Gewändern zu befreien.

Der Mensch muss nicht zu etwas anderem, zu etwas Neuem werden. Er muss sich lediglich seiner alten Gewänder entledigen, um wieder Mensch zu werden. Der innere Schatz, der nackte Held, wird sichtbar. Im Grunde ist es eine Erinnerung daran, wie Gott den Engeln befahl, sich vor Adam niederzuwerfen. Und Adam war nackt.




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